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Propiedades de la espinela

Espinela, historia y propiedades curativas de la piedra.
Collar "Mensajero del amanecer" con espinela azul.

El espinela, a menudo confundida con el rubí, es una piedra preciosa de belleza excepcional. Utilizada principalmente en joyería, durante mucho tiempo fue subestimada y mal comprendida. Durante siglos logró engañar incluso a los mayores expertos, haciéndose pasar por rubí debido a su intenso color rojo y a su brillo vítreo. Hoy en día, es momento de reconocer su verdadero valor y celebrar su belleza singular.

El nombre espinela proviene del latín spina, que significa “espina”, en referencia a la forma puntiaguda de sus cristales. Algunos autores consideran que su nombre podría derivar también del griego spinos, que significa “chispa”, evocando así el brillo y la luminosidad de esta piedra preciosa. Este mineral pertenece al grupo de los óxidos y cristaliza en el sistema cúbico, lo que le confiere con frecuencia una apariencia bien formada y simétrica. Presenta una dureza de entre 7,5 y 8 en la escala de Mohs, lo que la hace relativamente resistente a los rayones y adecuada para su uso en joyería.

La espinela es un mineral fascinante que se forma en diversas condiciones geológicas. Se encuentra principalmente en rocas calizas metamórficas, como el mármol, donde resulta de la transformación de minerales ricos en aluminio bajo el efecto del calor y la presión. A menudo está asociada con otras gemas como el corindón (rubí y zafiro) y puede hallarse en yacimientos aluviales, donde la erosión ha liberado los cristales de su matriz rocosa. La espinela también puede formarse en ambientes ígneos, especialmente en ciertas pegmatitas y peridotitas, donde cristaliza a partir del magma. De manera notable, se han identificado trazas de espinela en meteoritos y en muestras lunares traídas por las misiones Apolo, lo que da testimonio de su presencia en entornos extraterrestres.

Desde el punto de vista químico, la espinela es un óxido de aluminio y magnesio (MgAl₂O₄), aunque puede presentar sustituciones de otros elementos como hierro, cromo, cobalto o vanadio. Estas impurezas influyen directamente en su color, otorgándole una amplia gama cromática:

  • Rojo, rosa y carmesí: debidos a la presencia de cromo; estas tonalidades son las que con mayor frecuencia provocaron su confusión con el rubí.
  • Azul claro a azul oscuro: relacionados con la presencia de hierro y, en algunos casos, de cobalto.
  • Violeta y púrpura: resultado de la combinación de hierro y cromo.
  • Naranja y amarillo: causados por una mezcla de óxidos de hierro y manganeso.
  • Negro: generalmente debido a una alta concentración de hierro, que le confiere un aspecto opaco.

La espinela fue descrita científicamente por primera vez en 1546 por Georg Bauer, eminente mineralogista y metalurgista alemán, más conocido como Georgius Agricola, considerado uno de los padres de la mineralogía moderna. Su trabajo sentó las bases de la ciencia de los minerales y de la geología, y su descripción de la espinela contribuyó a una mejor comprensión de la diversidad mineralógica. No obstante, no fue sino hasta el siglo XVIII cuando la espinela fue definitivamente diferenciada del corindón, gracias a los avances en el análisis químico.

La espinela es conocida bajo diversos nombres, que reflejan la variedad de sus colores y formas:

  • Espinela negra: a veces llamada akerita, candita, pleonasta o ceilonita; es apreciada tanto en joyería como en litoterapia.
  • Espinela rojo oscuro: históricamente conocida como rubacela, rubace o rubí balais, aunque no se trata de un rubí verdadero.
  • Espinela rojo claro: conocida como rubicela.
  • Variedades incoloras o ligeramente teñidas: a veces denominadas espinelita.

La espinela puede sintetizarse en laboratorio desde finales del siglo XIX. Se produce tanto incolora como coloreada mediante procesos como la fusión a la llama o el método de Verneuil. Estas espinelas sintéticas se utilizan en ocasiones en joyería como alternativas a las gemas naturales. También existen variedades sintéticas comercializadas bajo nombres específicos, como rozircon para la espinela rosa, “zafiro blanco” (denominación hoy prohibida por la confusión que genera con el zafiro natural) para la espinela translúcida, o espinelas teñidas de azul que imitan al zafiro. Sin embargo, estas denominaciones, al igual que otras como strongita, están actualmente reguladas para evitar confusiones con las piedras naturales.

Yacimientos: Afganistán, Birmania, Tailandia, Canadá, Japón, Rusia, Myanmar, Estados Unidos, Tayikistán, Francia, Vietnam.

Historia, leyendas y creencias sobre la espinela

Espinela, historia y propiedades curativas de la piedra.
Aretes "Azul Cielo" con espinela azul.

A lo largo de la historia, el spinel, debido a sus características similares al rubí y al zafiro, fue con frecuencia confundido con estas piedras preciosas, en ocasiones de manera intencional con fines de engaño y, en otros casos, por simple desconocimiento. Como consecuencia, fue utilizado en numerosas piezas reales o eclesiásticas en lugar del rubí o del zafiro, lo que contribuyó tanto a la confusión en torno a su identidad como a su escasa mención específica en los textos históricos. A pesar de su belleza y su valor, el spinel quedó durante mucho tiempo relegado a la sombra del rubí y del zafiro en los relatos históricos, aunque su importancia en la historia de la joyería y de la gemología no puede ser ignorada.

La confusión entre el spinel y el rubí se mantuvo hasta el siglo XVIII, cuando la gemología moderna permitió diferenciar claramente ambos minerales gracias al estudio de su composición química y de su estructura cristalina. A diferencia del rubí, que es un óxido de aluminio puro con presencia de cromo, el spinel es un óxido mixto de magnesio y aluminio. Fue únicamente con el desarrollo de métodos científicos de análisis, como la espectroscopía y el estudio de los índices de refracción, que esta distinción quedó definitivamente establecida.

El spinel era ya bien conocido en la India antigua, donde recibía el nombre de “diamante rojo”. Era considerado un símbolo de valentía y fortaleza, y era utilizado con frecuencia por los guerreros de la casta de los Kshatriyas, encargados de proteger a la sociedad y defender la justicia. El spinel rojo también se asociaba a la protección contra enfermedades y espíritus malignos, y se llevaba como talismán para garantizar la seguridad y la prosperidad.

Los romanos, dentro de su clasificación de gemas rojas, empleaban el término “carbunculus” para designar a este conjunto de piedras preciosas. A estas gemas se les atribuían virtudes similares, considerándolas amuletos de coraje y protección frente a las heridas. Asimismo, creían que podían emplearse como remedios contra las hemorragias, lo que reforzó su reputación como piedras dotadas de propiedades medicinales.

Desde la época medieval, principalmente entre los años 1000 y 1900, la región de Afganistán, entonces conocida como Balascia (actual Badakhshan), se convirtió en la fuente más prestigiosa e importante de los llamados “rubíes”. Este spinel de color rojo profundo, comparable a los rubíes más finos, es conocido como “rubí balas”. Marco Polo mencionó esta región en el relato de sus viajes y describió las minas de spinel. De allí proceden muchas de las joyas que han adornado objetos desde la Edad Media.
Las minas de Badakhshan gozaban de tal reputación que los spineles que producían estaban reservados exclusivamente para los soberanos mogoles y persas. Era habitual que estas piedras fueran grabadas con inscripciones en persa que relataban el nombre de su propietario o su significado simbólico. Estas gemas también se ofrecían como regalos diplomáticos, reforzando alianzas entre reinos.

El spinel también fue muy apreciado en China, especialmente durante las dinastías Ming y Qing. Algunos emperadores lo consideraban un símbolo de poder y prosperidad, y lo utilizaban para adornar coronas e insignias imperiales. En Asia Central y en el Imperio otomano, los spineles eran frecuentemente montados en las empuñaduras y vainas de las espadas de los sultanes, a las que se atribuía un valor protector y honorífico.

En ciertas tradiciones astrológicas antiguas, el spinel rojo se asociaba con Marte, debido a su color y a sus vínculos simbólicos con la fuerza y la combatividad. Era considerado una piedra capaz de conferir valor y resistencia a los guerreros, y también se le atribuían cualidades de regeneración física y psíquica tras las batallas.

El spinel era ya conocido desde el siglo XI como una piedra con propiedades magnéticas, aunque esta característica depende en gran medida de la presencia de hierro en su composición. Algunos spineles ricos en hierro pueden presentar una ligera respuesta magnética, aunque no comparable a la de la magnetita. La idea de que se haya utilizado para magnetizar agujas de brújula debe matizarse, ya que los marinos empleaban principalmente la magnetita para este propósito. Sin embargo, en ciertas culturas existía la creencia de que el spinel podía ayudar a la orientación y a la toma de decisiones, lo que reforzaba su asociación simbólica con los navegantes y exploradores.

Los más bellos “rubíes” de espinela

Aquí se presenta una lista no exhaustiva de algunos de los ejemplares de espinela más célebres, piedras que durante siglos engañaron a su época. Estas espinelas fueron confundidas con rubíes o zafiros debido a su color y a su brillo excepcionales. Adornaron coronas y tesoros de numerosas dinastías, convirtiéndose en joyas emblemáticas de la historia de las grandes civilizaciones.

La espinela más famosa es, sin duda, la que adorna la corona de Catalina II de Rusia. Esta espinela de un rojo intenso, con un peso superior a los 400 quilates, fue adquirida por la emperatriz en el siglo XVIII y se convirtió en un símbolo del poder imperial ruso. Probablemente originaria de Afganistán, esta joya fue integrada al tesoro de los zares y hoy se conserva en el Kremlin, donde figura entre las piezas más admiradas de la colección imperial rusa.

El llamado Rubí del Príncipe Negro, que ocupa un lugar destacado en la corona imperial británica, es en realidad una espinela de aproximadamente 170 quilates y cerca de 5 centímetros de longitud. Esta espinela de color rojo profundo es muy probablemente un rubí balas procedente de Badakhshan, una región del norte de Afganistán célebre por sus espinelas de gran calidad.
La primera mención del Rubí del Príncipe Negro se remonta al siglo XIV en España, entonces dividida en varios reinos en conflicto. Se cree que perteneció a Mohammed IX de Granada antes de pasar a manos de Abu Saíd, rey musulmán de la región. En 1366, Don Pedro I de Castilla, conocido como “el Cruel”, se apoderó de la piedra tras traicionar y asesinar a Abu Saíd.
Obligado a huir ante su hermano Enrique de Trastámara, Don Pedro encontró refugio en Burdeos en 1366, donde solicitó la protección del Príncipe Negro, Eduardo de Woodstock, hijo del rey Eduardo III de Inglaterra. Como compensación por su apoyo militar, le ofreció un inmenso tesoro que incluía la espinela.
La joya reaparece en 1415 en el campo de batalla de Azincourt, engastada en la corona del rey Enrique V de Inglaterra. Según la tradición, habría sido golpeada directamente por la espada del duque de Alençon sin sufrir daño alguno. Posteriormente, esta espinela pasó por las manos de numerosos soberanos británicos y hoy se encuentra montada sobre el diamante Cullinan II, en la corona imperial británica, expuesta en la Torre de Londres.

Otro caso célebre de confusión entre espinela y rubí es el llamado Rubí de Timur, o Rubí de Tamerlán, una espinela de 361 quilates.
Esta joya procede probablemente de las minas de Badakhshan y fue capturada en 1398 por el conquistador Tamerlán tras su invasión de la India. Formó parte de un inmenso botín de guerra que incluía otros tesoros de valor incalculable.
La espinela pasó posteriormente a manos de los emperadores mogoles, entre ellos Shah Jahan, célebre constructor del Taj Mahal. Estaba montada en su trono junto a otras piedras legendarias.
En 1851, durante la colonización británica de la India, la Compañía de las Indias Orientales ofreció esta joya a la reina Victoria. Fue entonces incorporada al tesoro real británico, donde actualmente adorna un collar. Solo con el desarrollo de la gemología moderna se identificó correctamente esta piedra como una espinela.

La Espinela Samarian es la espinela más grande conocida, con un peso estimado de alrededor de 500 quilates.
Esta joya forma parte de los tesoros de la corona iraní y es una de las gemas más impresionantes del mundo. Su historia exacta sigue siendo incierta, pero se cree que fue obtenida durante la conquista de la India por el rey persa Nader Shah en el siglo XVIII, tras el saqueo de Delhi en 1739. Actualmente se encuentra expuesta en el Museo de las Joyas Nacionales de Teherán, donde da testimonio del esplendor del patrimonio iraní.

La Espinela Côte-de-Bretagne es una joya emblemática del tesoro real francés.
Su historia se remonta a Margarita de Foix (†1486), duquesa de Bretaña, quien la transmitió a su hija Ana de Bretaña. Posteriormente pasó a formar parte de las posesiones del rey Francisco I y fue conservada entre las joyas de la Corona de Francia.
En el siglo XVIII fue tallada en forma de dragón, una elección simbólica que reforzó su asociación con el poder real y con la Orden del Toisón de Oro. Más tarde fue integrada a los atributos reales bajo el reinado de Luis XV.
Hoy en día, la Côte-de-Bretagne se exhibe en el Museo del Louvre, donde es una de las joyas más admiradas del patrimonio francés.

El Rubí de la Reina de España forma parte de las joyas de la corona española. Habría sido adquirido por los reyes de España en una época incierta, probablemente durante el periodo de dominación española en territorios del Nuevo Mundo y de Asia. A diferencia de otras espinelas célebres, nunca fue retirado del tesoro real español y actualmente se conserva en las colecciones de la Corona.

La Corona de San Eduardo, utilizada para la coronación de los monarcas británicos, incluye varias piedras preciosas, entre ellas una espinela. Aunque no es tan famosa como el Rubí del Príncipe Negro, da testimonio del uso frecuente de la espinela en la joyería real antes del desarrollo de la gemología moderna.

Además de la espinela de la corona de Catalina II, otra espinela de gran tamaño forma parte del tesoro imperial ruso. Se cree que fue ofrecida por un comerciante persa al emperador Pablo I de Rusia a finales del siglo XVIII. Su peso y su origen exactos siguen siendo inciertos, pero refleja el interés de los zares por esta piedra.

El Imperio mogol poseía numerosas espinelas de gran tamaño, a menudo grabadas con versículos coránicos o inscripciones en persa. Estas piedras se encuentran hoy dispersas en diversas colecciones privadas y museos, especialmente en India e Irán. Una de las más célebres, conocida como la Espinela Grabada Mogol, lleva una inscripción fechada en el reinado de Jahangir (1605–1627) y pesa más de 200 quilates.

Una espinela roja de gran tamaño también figura en la corona de los reyes de Baviera, conservada en la Tesorería de la Residencia de Múnich. Como muchas otras, fue identificada inicialmente como un rubí antes de ser reconocida como espinela en el siglo XX.

Los más bellos “zafiros” de espinela

Aunque los espinelas azules son menos conocidos que sus equivalentes rojos, su rareza y su brillo los han convertido en piedras de gran valor. A lo largo de la historia, a menudo fueron confundidos con zafiros debido a su tonalidad, aunque su estructura cristalina y su composición química, distintas, los diferencian de los verdaderos zafiros.

El Gran Espinela Azul de Rusia es una gema de tamaño excepcional que forma parte del tesoro imperial ruso y que durante mucho tiempo fue considerada un zafiro. Este joyel proviene probablemente de las minas de Sri Lanka o de Tayikistán. Fue incorporado a las joyas de los zares y expuesto junto con otras piedras preciosas en el Kremlin.

Varios espinelas azules adornan las joyas de la corona iraní, conocidos como los espinelas azules de la corona persa. Estas piedras, extraídas de las minas de Badakhshan o de Sri Lanka, fueron durante siglos asimiladas a zafiros, hasta que las investigaciones gemológicas del siglo XX permitieron identificarlas correctamente.

Los emperadores mogoles poseían impresionantes espinelas rojos y azules, algunos grabados con versículos coránicos o nombres reales. Varios de estos espinelas azules fueron confundidos con zafiros y hoy en día se conservan en colecciones privadas y museos.

Durante el Renacimiento y hasta el siglo XIX, numerosas joyas europeas incorporaron espinelas azules creyendo que se trataba de zafiros. Existen así broches, colgantes y coronas que posteriormente fueron reevaluados y reconocidos como portadores de espinelas y no de zafiros.

Las virtudes y beneficios de la espinela

A lo largo de la historia humana, distintas sociedades han atribuido al espinela diversas propiedades, virtudes e interpretaciones de carácter simbólico o curativo. La información presentada aquí se comparte desde una perspectiva cultural e histórica, con el objetivo de mostrar la relación simbólica que se ha ido construyendo progresivamente entre esta piedra y las civilizaciones a lo largo de los siglos. Al igual que ocurre con otras piedras mencionadas, estos elementos forman parte de un proceso de observación y transmisión de saberes tradicionales. No constituyen en ningún caso una recomendación terapéutica o médica ni reflejan convicciones personales.

  • El espinela suele asociarse a un efecto simbólicamente calmante sobre el sistema nervioso, contribuyendo a la disminución del estrés, la ansiedad y las tensiones emocionales.
  • En algunas tradiciones, se menciona como un apoyo para la recuperación del cuerpo tras periodos de enfermedad o agotamiento, participando en el reequilibrio energético y en el acompañamiento de los procesos de regeneración celular.
  • Esta piedra también es percibida como revitalizante, aportando un impulso de energía y ayudando a enfrentar la fatiga crónica.
  • Algunas fuentes antiguas la relacionan con la circulación sanguínea y con un apoyo simbólico al sistema cardiovascular.
  • En determinados contextos culturales, el espinela ha sido mencionado dentro de creencias vinculadas a la fertilidad.
  • Asimismo, el espinela es frecuentemente considerado un protector simbólico, actuando como un escudo frente a energías negativas e influencias externas desfavorables, y favoreciendo una sensación de seguridad y estabilidad interior.
  • En conjunto, el espinela, ya sea rojo, azul, negro o violeta, es percibido en las tradiciones antiguas como una piedra versátil, asociada al equilibrio, la protección y el acompañamiento tanto en el plano físico como en el emocional y simbólico.

Espinela roja

  • El espinela roja se asocia tradicionalmente con la estimulación de la circulación sanguínea y el fortalecimiento de la resistencia física.
  • Está vinculada de manera simbólica con la voluntad, la motivación y la perseverancia, ayudando a superar periodos de desánimo.
  • En algunas culturas, también se relaciona con la pasión, el coraje y la protección frente a influencias negativas.

 

Virtudes del color rojo

Espinela azul

  • El espinela azul es percibido como una piedra que favorece la serenidad y el autocontrol emocional.
  • Tradicionalmente, se le menciona como un apoyo para la concentración y la claridad mental.
  • En algunas tradiciones, se le atribuye un papel simbólico en la regulación de la temperatura corporal y de las funciones hormonales, en particular a nivel de la tiroides y del hipotálamo.
  • También se asocia en ciertos contextos a la protección de la vista y a la mejora de la visión.
  • En algunas creencias antiguas, se menciona igualmente su relación con el equilibrio de los deseos sexuales y como un posible apoyo simbólico frente a ciertos trastornos mentales.

 

Virtudes del color azul

Espinela negra

  • El spinel negro es reconocido por su papel simbólico como un escudo frente a las influencias negativas y el estrés ambiental.
  • Se asocia con la liberación de bloqueos energéticos y con el fortalecimiento de la resiliencia ante situaciones difíciles.
  • Algunas tradiciones lo mencionan como una piedra que favorece la desintoxicación y el apoyo general de las defensas del organismo.

 

Virtudes del color negro

Espinela púrpura

  • El spinel violeta suele considerarse una piedra que aporta una profunda sensación de calma y favorece la meditación.
  • Tradicionalmente se le relaciona con la mejora del sueño y la calidad de los sueños, y en algunos contextos simbólicos se asocia con una mejor comprensión de uno mismo.
  • En ciertas culturas, se utiliza para estimular la intuición y fortalecer la conexión con dimensiones simbólicas o espirituales superiores.

 

Virtudes del color púrpura

AlertaPor favor, tenga en cuenta que todas las propiedades curativas presentadas de las piedras provienen de tradiciones antiguas y de diversas fuentes culturales. Esta información se proporciona únicamente con fines informativos y de ninguna manera constituye un consejo médico. En caso de algún problema de salud, se recomienda consultar a un profesional calificado.

Lista de piedras que empiezan con la letra:

A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z Index

 

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