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Sitio arqueológico de Uxmal en México

Joyería y arqueología de las culturas prehispánicas de México

Esta página forma parte de nuestra serie de exploración de la historia y la arqueología de las civilizaciones del mundo, con el objetivo de reinterpretar algunas de sus obras que nos han fascinado en forma de joyería. Aquí partimos al descubrimiento del México prehispánico y de sus tesoros arqueológicos, fuentes de inspiración para nuestras piezas.

México y sus culturas prehispánicas ocupan un lugar muy importante en nuestra colección de joyería, debido a la riqueza y diversidad de los pueblos y culturas que habitan este país. Nuestro catálogo está lleno de referencias a los aztecas, olmecas, mayas, otomíes, huicholes, zapotecos y mixtecos, por mencionar solo algunos. Estos grupos han dejado un legado cultural y artístico de gran valor que sigue inspirando nuestro trabajo.

Los aztecas, por ejemplo, eran reconocidos por sus ornamentos de oro y turquesa, que simbolizaban tanto la riqueza material como el vínculo espiritual con las deidades. Los mayas, por su parte, destacaban en el grabado de complejos motivos geométricos sobre jade, un material sagrado para ellos que representaba la vida y la regeneración. Cada civilización tenía una forma única de entender el arte y la joyería, reflejando sus creencias, su historia y sus técnicas.

Los zapotecos y los mixtecos, dos pueblos que apreciamos especialmente, son originarios del estado de Oaxaca, donde también se encuentra nuestro taller. Estas culturas eran particularmente famosas por su gran dominio de la orfebrería. Los mixtecos, por ejemplo, dominaban la técnica del cincelado, creando joyas de oro y plata de una finura excepcional, a menudo decoradas con motivos mitológicos. Este saber artesanal, transmitido de generación en generación, es una fuente de inspiración fundamental para nosotros, y buscamos reflejar esa misma delicadeza y simbología en nuestras creaciones contemporáneas.
Oaxaca, como región, es también la cuna de Monte Albán, un sitio arqueológico clave de la cultura zapoteca. Este lugar, con sus grabados, estelas y representaciones divinas, inspira la creación de piezas que rinden homenaje a este legado. Los símbolos esculpidos en la piedra y los objetos rituales descubiertos en estas tierras continúan enriqueciendo nuestro proceso creativo.

El sitio arqueológico de Chichén Itzá, México

Los olmecas, la cultura madre

Los olmecas son considerados a menudo como la “cultura madre” de Mesoamérica. Surgida alrededor del año 1500 a.C. en las costas del Golfo de México, principalmente en los actuales estados de Veracruz y Tabasco, esta civilización marca una de las primeras grandes etapas del desarrollo cultural en la región.

Entre sus principales centros destacan San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes, donde se han descubierto vestigios impresionantes que revelan una organización social ya compleja. Los olmecas desarrollaron muy temprano formas artísticas y simbólicas que influirían de manera duradera en civilizaciones posteriores, como los mayas y los aztecas.

Su arte es fácilmente reconocible, especialmente por las famosas cabezas colosales talladas en piedra, pero también por una gran variedad de objetos en jade, cerámica y basalto. Los motivos representan con frecuencia figuras híbridas que combinan rasgos humanos y animales, en particular el jaguar, un elemento central en su imaginario, asociado con la fuerza, la fertilidad y las fuerzas invisibles.

Aunque su sistema de escritura y sus creencias siguen siendo en parte un misterio, los olmecas parecen haber establecido las bases de muchos elementos característicos de las culturas mesoamericanas: una relación profunda con lo sagrado, una visión del mundo estructurada por los ciclos naturales y una iconografía rica y codificada.

A través de sus formas, símbolos y materiales, los olmecas han dejado un legado profundo, como una matriz cultural cuyos ecos se perciben en las grandes civilizaciones que les sucedieron.

 

Hemos seleccionado dos representaciones de manos de origen olmeca. Los dos dijes, provenientes de sellos olmecas, se llaman “mano olmeca” y “poder creador”. En las culturas prehispánicas, la mano no es solo una herramienta física, sino que simboliza el poder creativo y divino, aquel que transforma y da forma al mundo.
En el arte olmeca, la mano se asocia frecuentemente con actos creativos y símbolos de fertilidad. En esta representación se percibe un vínculo directo con la tierra y los elementos naturales. Este motivo de la mano, grabado en nuestros dijes, evoca habilidad, artesanía y la capacidad de modelar el entorno, al igual que los dioses y antepasados venerados en la cultura olmeca.
Este simbolismo de la mano trasciende las fronteras mesoamericanas. Se encuentra en muchas culturas del mundo, donde encarna tanto la creación como el poder y el dominio del arte. Ya sea en el antiguo Egipto, donde la mano estaba vinculada al dios Ptah, creador del universo, o en las tradiciones asiáticas donde los mudras (gestos sagrados) se utilizan para canalizar la energía espiritual, la mano ocupa un lugar central en el imaginario simbólico de la humanidad.
Los dijes “mano olmeca” y “poder creador” que diseñamos rinden homenaje a este poderoso simbolismo. Capturan tanto la tradición antigua como la destreza contemporánea, ofreciendo a quien los porta una conexión íntima con el pasado y la fuerza creadora que representa la mano.

Collar mano olmeca inspirado en el trazo de un sello olmeca
Collar mano olmeca inspirado en el trazo de un sello olmeca
Collar poder creador realizado a partir de un sello olmeca
Collar poder creador realizado a partir de un sello olmeca.

 

Collar mano olmeca Collar poder creador

 

Collar Movimiento
Collar Movimiento.

Para mantener el mismo espíritu, hemos diseñado un dije inspirado en un sello olmeca, que representa un pie. Este motivo evoca el movimiento, simbolizando el desplazamiento de un punto a otro. Lo hemos llamado "Movimiento", ya que representa un pie entrelazado con otro, sugiriendo la idea de pasos sucesivos. Este dije encarna la dinámica y la energía del movimiento, recordando la vitalidad y la progresión constante en la vida.
En la cosmovisión olmeca, el movimiento tenía una importancia particular, relacionado con su percepción del tiempo, del espacio y de los ciclos naturales. El pie, símbolo de progreso y de conexión con la tierra, reflejaba esta idea de transformación continua, donde cada paso representa una nueva etapa en el viaje de la existencia. El movimiento no era solo físico, sino también un reflejo del camino del alma a través de las diferentes dimensiones de la vida.
Este símbolo del pie entrelazado también puede interpretarse en un contexto más amplio, ya que en muchas culturas del mundo, el pie suele asociarse a la transición, a caminar hacia lo desconocido o a la conexión íntima con la naturaleza. Representa el arraigo en el presente al tiempo que abre el camino hacia el futuro. Esta simbología universal enriquece aún más el alcance del dije "Movimiento", haciendo eco de los rituales de paso y de la evolución perpetua.

 

 

Conociendo a los mayas

La civilización maya se desarrolló en Mesoamérica sobre un amplio territorio que abarca el sur de México (especialmente la península de Yucatán y Chiapas), así como Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador. Se inscribe en una larga cronología que va aproximadamente desde el 2000 a.C. hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI, con un periodo llamado “clásico” particularmente floreciente entre los siglos III y IX d.C.

Los mayas no formaron un imperio unificado, sino un conjunto de ciudades-estado independientes, como Tikal, Palenque o Calakmul, cada una con sus propios gobernantes, alianzas y rivalidades. A pesar de esta organización fragmentada, compartían una cultura común basada en una visión del mundo profundamente ligada a los ciclos del tiempo, a los astros y a las fuerzas invisibles.

Su relación con el tiempo es, de hecho, uno de los aspectos más fascinantes de su civilización. Los mayas desarrollaron sistemas calendáricos complejos, basados en la observación de los ciclos solares, lunares y planetarios. Este dominio del tiempo iba acompañado de una escritura jeroglífica elaborada, que les permitía registrar acontecimientos históricos, rituales y linajes reales en estelas, monumentos y códices.

Su arte se distingue por una gran riqueza de formas y símbolos: esculturas en piedra, cerámicas pintadas, murales y objetos en jade, un material especialmente valioso asociado a la vida, la fertilidad y el poder. Las representaciones combinan a menudo figuras humanas, deidades y animales, en un universo donde el mundo visible y el mundo espiritual están estrechamente conectados.

Hoy en día, los vestigios de las ciudades mayas siguen mostrando un dominio impresionante de la arquitectura y el urbanismo, con pirámides, templos y observatorios orientados según principios astronómicos precisos. Esta civilización, a la vez compleja y profundamente simbólica, continúa fascinando por la riqueza de sus conocimientos y la profundidad de su imaginario.

 

Una de las primeras series de joyas grabadas que diseñamos en el taller EmmanuelleGuyon encuentra su inspiración en el calendario maya. Este objeto, estéticamente fascinante, se distingue por la gran variedad de sus glifos, que representan cada día, mes y año. Su complejidad técnica da testimonio de la precisión del calendario maya, considerado uno de los sistemas calendáricos más sofisticados jamás creados por el ser humano.
El calendario maya no era simplemente una herramienta para medir el tiempo, sino que desempeñaba un papel central en la vida social, agrícola y espiritual de los mayas. Marcaba los ciclos de siembra y cosecha, determinaba las ceremonias religiosas y servía también para predecir los fenómenos cósmicos. Cada ciclo tenía un profundo significado espiritual, conectando al pueblo maya con sus dioses y con el universo.
Para crear estas joyas, tuvimos que dominar el cálculo de las fechas dentro del sistema maya, con el fin de personalizar cada pieza de acuerdo con la fecha elegida por nuestros clientes. Los glifos no son simples símbolos funcionales: cada uno cuenta una historia visual llena de detalles. Cada forma y cada motivo posee un significado particular; algunos representan deidades, elementos naturales o fuerzas cósmicas. Al grabar estos signos en nuestras piezas, buscamos capturar no solo su belleza estética, sino también su profundidad simbólica.
Puedes encontrar estas creaciones en nuestra tienda en forma de collares, aretes, broches y anillos. Cada pieza encarna un fragmento de una civilización ancestral, transmitido a través de símbolos atemporales. Si deseas una explicación más detallada y didáctica sobre el calendario maya, te invitamos a consultar la siguiente página:

 

El calendario maya

 

Dije con el calendario maya que muestra una fecha calculada según la Cuenta Larga.
Dije Calendario Maya que muestra una fecha calculada según la Cuenta Larga.
Ejemplo de estela maya que muestra el mismo modelo que utilizamos para nuestras joyas (Uaxactún, Guatemala).
Ejemplo de estela maya que muestra el mismo modelo que utilizamos para nuestras joyas (Uaxactún, Guatemala).

 

Aretes de los puntos cardinales mayas
Aretes de los puntos cardinales mayas, que muestran los cuatro glifos de esta escritura mexicana.

Decidimos crear aretes reuniendo diferentes glifos simbólicos para los mayas. Comenzamos con el conjunto llamado "puntos cardinales mayas", compuesto por cuatro piezas que representan los glifos de los cuatro puntos cardinales: el Este (Lak’in), el Oeste (Chik’in), el Sur (Nojol) y el Norte (Xaman). Estos glifos tienen una gran importancia en la cultura maya de México, ya que están estrechamente vinculados con el concepto del ciclo y el recorrido del sol, el principal dios de su panteón, al que la vida y el universo están intrínsecamente ligados.
En la cosmovisión maya, estas cuatro direcciones no son solo puntos geográficos, sino pilares del orden cósmico. Cada punto cardinal está asociado con un color específico y con una energía divina. Por ejemplo, el Este se asocia tradicionalmente con el color rojo, representando el nacimiento, el amanecer y la energía del renacimiento, mientras que el Oeste, vinculado al negro, simboliza el final del ciclo, el crepúsculo y el mundo de los espíritus. El Sur se relaciona con el color amarillo e encarna la madurez y la prosperidad, mientras que el Norte, asociado al blanco, representa la sabiduría ancestral y el lugar de reposo de las almas.
Estas cuatro direcciones también juegan un papel crucial en los rituales mayas, donde a menudo se invocan para equilibrar y armonizar las energías durante las ceremonias, especialmente aquellas relacionadas con la agricultura y los ciclos naturales. Así, los aretes "puntos cardinales mayas" no son solo adornos, sino objetos portadores de símbolos poderosos, que conectan a quien los porta con el orden cósmico y el ciclo eterno de la vida.

 

Aretes puntos cardinales mayas

 

Para uno de nuestros clientes, diseñamos un dije que representa a Kukulkán, uno de los dioses principales del panteón maya, también conocido como la Serpiente Emplumada. Kukulkán encarna tanto el poder de los cuatro elementos —aire, tierra, agua y fuego— como el papel de creador del universo. Símbolo de la resurrección y la reencarnación, está íntimamente ligado al ciclo de la vida, la muerte y el renacimiento. En la civilización maya, Kukulkán también era el protector del maíz, el elemento vital en el centro de su agricultura y de su cultura espiritual.
Nos inspiramos en el dintel 15 de la estructura 22 del sitio arqueológico de Yaxchilán para representar a este dios. En esta talla, se puede ver a Wak Tuun, la esposa del rey Jaguar Pájaro IV, en un ritual sagrado donde ofrece su sangre para obtener una visión de la Serpiente-Visión, Kukulkán. Este rito de sacrificio sanguíneo tenía como objetivo contactar a los espíritus divinos y asegurar el equilibrio entre los mundos espiritual y material. Kukulkán, apareciendo en forma de serpiente alada, es un guía entre estos mundos, simbolizando tanto la sabiduría como la regeneración.
A solicitud del cliente, añadimos una piedra de turquesa al dije. La turquesa, en las culturas mesoamericanas, está estrechamente vinculada al elemento agua, indispensable para la supervivencia de las civilizaciones. Símbolo de pureza, esta piedra también evoca el espíritu de la lluvia y de los ríos, reforzando la importancia del ciclo natural de la fertilidad y la abundancia, principios fundamentales para los mayas. Esta elección acentúa la dualidad entre el agua y el maíz, conectando la naturaleza con lo divino en perfecta armonía.

Dije Kukulkán que muestra al dios Serpiente Emplumada de los mayas.
Dije Kukulkán que muestra al dios Serpiente Emplumada de los mayas.
Piedra grabada con la Serpiente-Visión, Kukulkán, del sitio arqueológico de Yaxchilán, México.
Piedra grabada con la Serpiente-Visión, Kukulkán, del sitio arqueológico de Yaxchilán, México.

 

Dije Kukulkan

 

El dije llamado "Quiquiztli" es una creación inspirada en un caracol musical esculpido, que representa la cabeza de un gobernante maya del período clásico (250-400). Este caracol, probablemente originario del noreste de Guatemala y actualmente conservado en el Kimbell Art Museum en Texas, es una pieza rara que ilustra la importancia de la música y el ritual en la cultura maya. Utilizado en los rituales por los sacerdotes para invocar la lluvia y para celebrar las victorias militares, resonaba con un poder solemne, marcando las ceremonias con su eco místico en los paisajes sagrados de la época.

Dije Quiquiztli que muestra el rostro de un gobernante maya.
Dije Quiquiztli que muestra el rostro de un gobernante maya.
Caracola maya grabada con un rostro.
Caracola maya grabada con un rostro.

 

 

El estado de Oaxaca: Zapoteca y Mixteca

El estado de Oaxaca, ubicado en el sur de México, es uno de los grandes focos culturales de Mesoamérica. Región montañosa y diversa, ha visto florecer, a lo largo de milenios, algunas de las civilizaciones más ricas y duraderas del mundo prehispánico, en particular los zapotecos y los mixtecos.

Los zapotecos se encuentran entre los primeros en estructurar una sociedad compleja en la región. Su presencia está documentada desde el primer milenio antes de Cristo, con el surgimiento de Monte Albán, una de las primeras grandes ciudades de Mesoamérica. Fundada alrededor del siglo V antes de Cristo, esta ciudad construida en lo alto de una montaña se convirtió en un importante centro político, religioso y cultural. Los zapotecos desarrollaron allí un sistema de escritura, un calendario, así como una arquitectura monumental compuesta por plazas, templos y tumbas ricamente decoradas. Su visión del mundo, profundamente ligada a los ciclos naturales y a los ancestros, se refleja en sus prácticas funerarias y en sus objetos rituales.

A partir del siglo IX después de Cristo, mientras Monte Albán entra en declive, los mixtecos ganan influencia en la región. Organizados en distintos reinos, se distinguen por su gran maestría artística y artesanal. Su saber hacer se expresa especialmente en el trabajo del oro, la turquesa, los dijes de concha y las piedras finas, así como en la elaboración de códices ricamente ilustrados, donde se registran sus genealogías, mitos y alianzas.

Entre sus centros más importantes se encuentra Mitla, famosa por sus decoraciones geométricas en mosaico de piedra, de una precisión excepcional. A diferencia de las grandes ciudades monumentales, Mitla parece haber tenido una función más ritual y simbólica, vinculada al mundo de los muertos y a las creencias espirituales.

Las culturas zapoteca y mixteca comparten una relación profunda con el territorio, las montañas y las fuerzas invisibles. Sus obras reflejan un universo donde el poder político, lo sagrado y el arte están estrechamente ligados. Entre arquitectura, objetos funerarios y ornamentos preciosos, dejaron un legado rico, tanto estético como simbólico, que sigue inspirando y fascinando hasta hoy.

 

El extraordinario trabajo de las “grecas mexicanas”, que se puede admirar en el sitio arqueológico de nuestro pueblo vecino, Mitla, ha influido profundamente en nuestro enfoque artístico. Mitla, cuyo nombre significa “lugar de los muertos” en lengua náhuatl, es un sitio sagrado que sirvió como centro religioso y funerario para los mixtecos y zapotecos. La delicadeza de los ensamblajes y de los motivos grabados en estas obras refleja una maestría artesanal excepcional, que revela no solo un gran dominio técnico, sino también una simbología compleja que aún hoy escapa a la plena comprensión de los investigadores.

Grecas del Palacio del Sacerdote de Mitla, Oaxaca, México

Los motivos de grecas, presentes en numerosas culturas mexicanas, ofrecen una riqueza de variantes y regionalismos que incluso trascienden las fronteras nacionales. Estos diseños se encuentran en la arquitectura de varias civilizaciones prehispánicas, como los zapotecas, mayas y mexicas. Su geometría precisa y su repetición armoniosa suelen interpretarse como representaciones abstractas de conceptos cósmicos y espirituales. El contexto de su uso es igualmente variado: aparecen en las fachadas de templos, en las residencias de la nobleza, en joyas e incluso en tumbas, simbolizando la continuidad entre los mundos de los vivos y los muertos.
A pesar de su omnipresencia, aún no existe una interpretación universalmente aceptada de estos motivos. Según el diseño, pueden simbolizar el ciclo de la vida, el agua, los ojos, la serpiente o el diamante sagrado. Algunos investigadores creen que representan el movimiento de la tierra y de las estrellas, o evocan a los espíritus que guían las almas de los difuntos. La profundidad mística de estos símbolos es lo que hace que su uso en la joyería sea tan fascinante. Cada pieza que creamos, inspirada en estas grecas, lleva consigo un vínculo íntimo con esta historia milenaria.

Para ilustrar estos motivos, elegimos inspirarnos en el tesoro de la Tumba 7 de Monte Albán, un importante sitio arqueológico ubicado en Oaxaca, que fue la capital del imperio zapoteca hasta aproximadamente el año 800 d.C. Este sitio, asentado sobre una colina, refleja la genialidad arquitectónica y la relevancia cultural de esta civilización. Siglos después de su abandono, el pueblo mixteco sepultó allí a un personaje importante, posiblemente una figura femenina vinculada al culto del agua, como lo sugieren los objetos funerarios. Este personaje fue enterrado con el mayor tesoro jamás descubierto en México, compuesto por numerosas joyas de oro, jade, turquesa y concha, hoy expuestas en el Museo Regional de Oaxaca de Juárez. Entre estos tesoros se encuentra una serie de anillos que inspiraron algunas de nuestras creaciones.
Diseñamos un anillo llamado “Tesoro Zapoteco”, en homenaje al extraordinario tesoro de Monte Albán. Grabado en plata, este anillo presenta un motivo geométrico de origen zapoteca, cautivador y enigmático por su simbolismo profundo. Las espirales, un diseño recurrente en el arte zapoteca, suelen interpretarse como una representación del movimiento del agua, elemento esencial para la vida. Las formas escalonadas, por su parte, simbolizan el ciclo de la existencia y la ascensión hacia un plano espiritual superior. Este motivo está tradicionalmente asociado con la imagen de la serpiente, figura primordial del agua y de la fertilidad en la cosmovisión zapoteca.

Anillo mexicano de la Tumba 7 de Monte Albán
Anillo Tesoro Zapoteco con grecas en forma de espirales y escaleras.
Anillo de plata de la Tumba 7 de Monte Albán, Oaxaca
Anillo de plata de la Tumba 7 de Monte Albán, Oaxaca

 

Anillo Tesoro Zapoteco

 

El segundo anillo, inspirado en el tesoro de la Tumba 7, es conocido como "serpiente de agua". Este motivo también aparece en las fachadas de los palacios de Teotitlán del Valle y en las tumbas de Yagul, otro importante sitio arqueológico de Oaxaca. A menudo se le compara con unos ojos formados por el cuerpo de una serpiente, símbolo del agua y del dios de la lluvia, Cocijo. En la tradición mesoamericana, Cocijo es el equivalente de Tláloc entre los mexicas y de Chaac entre los mayas, representando no solo la fertilidad agrícola, sino también el poder destructivo de las tormentas. Este motivo, cargado de significados, encarna así la fertilidad, la regeneración y el ciclo eterno de la vida y de la muerte.

Anillo Serpiente de Agua con grecas que pueden representar ojos
Anillo Serpiente de Agua con grecas que pueden representar ojos.
Anillo de plata de la Tumba 7 de Monte Albán, Oaxaca
Anillo de plata de la Tumba 7 de Monte Albán, Oaxaca

 

Anillo Serpiente de agua

 

Por último, el tercer anillo de esta colección, llamado "Ga Yixe", toma su nombre de la diosa "9 hierbas", una figura femenina divina relacionada con la fertilidad y los ciclos de la naturaleza. Se cree que las sacerdotisas asociadas a este culto pudieron haber ocupado la Tumba 7, dado que en ella se hallaron objetos vinculados a rituales agrícolas y de fertilidad. Decidimos recrear este anillo en una versión más depurada, respetando el diseño original en oro y plata, para rendir homenaje a la elegancia atemporal de estas joyas.

Anillo mexicano Ga Yixe con un motivo de grecas mexicanas de formas curvilíneas.
Anillo mexicano Ga Yixe con un motivo de grecas mexicanas de formas curvilíneas.
Anillo de plata de la Tumba 7 de Monte Albán, Oaxaca.
Anillo de plata de la Tumba 7 de Monte Albán, Oaxaca.

 

 

Conociendo a los aztecas

La civilización mexica, también conocida como azteca, se desarrolla en el Valle de México, en el centro del México actual, y alcanza su apogeo entre el siglo XIV y principios del siglo XVI. Pueblo relativamente tardío en la historia mesoamericana, los mexicas construyen su poder en pocas generaciones, hasta formar un vasto imperio que domina gran parte del territorio central.

Su capital, Tenochtitlan, fue fundada en 1325 sobre una isla del lago de Texcoco. Esta ciudad impresionante, organizada con canales, calzadas y templos monumentales, se convierte rápidamente en uno de los centros urbanos más importantes de su época. En el corazón de la ciudad se alza el Templo Mayor, principal edificio religioso dedicado a las deidades más importantes del panteón mexica.

Los mexicas desarrollan una sociedad altamente estructurada, donde el poder político, militar y religioso está profundamente ligado. Su visión del mundo se basa en una cosmología compleja, marcada por el equilibrio frágil de las fuerzas del universo. Los dioses, los ciclos del sol y los elementos naturales ocupan un lugar central, y los rituales, a veces espectaculares, se consideran necesarios para mantener ese equilibrio.

Su arte se distingue por una gran fuerza simbólica y una notable riqueza material. Los artesanos mexicas destacan en el trabajo de la piedra, la obsidiana, las plumas y, sobre todo, del oro, material asociado al sol y al poder divino. Los objetos creados, tanto rituales como ornamentales, combinan figuras humanas, animales y deidades en un lenguaje visual denso y codificado.

La expansión del imperio se apoya en gran medida en la guerra y en un sistema de tributos que permite abastecer la capital de riquezas y materias primas. Esta organización, poderosa pero exigente, también contribuye a su fragilidad frente a la llegada de los españoles a inicios del siglo XVI. En 1521, tras la caída de Tenochtitlan, el imperio mexica deja de existir como entidad política.

A pesar de esta ruptura, el legado mexica permanece profundamente arraigado en la cultura mexicana. Entre mitos fundadores, símbolos poderosos y un saber artesanal excepcional, esta civilización sigue fascinando por su intensidad, su complejidad y la fuerza de su imaginario.

 

Diseñamos una serie de dijes mexicanos inspirados en los glifos y símbolos prehispánicos que se encuentran grabados en piedra o representados en los códices antiguos. Cada pieza es una interpretación artística y simbólica del legado de estas civilizaciones ancestrales, ofreciendo a quien la porta una conexión tangible con el pasado.

Collar Ollin que muestra una de las representaciones del glifo azteca que significa movimiento.
Collar Ollin que muestra una de las representaciones del glifo azteca que significa movimiento.

Entre estas creaciones, desarrollamos dos dijes distintos basados en el motivo de Ollin, o "movimiento", un símbolo central en la escritura azteca y la cosmología mesoamericana. Este símbolo está cargado de significado, evocando tanto el movimiento constante del universo como los ciclos naturales que rigen el cosmos.
El primer dije, simplemente llamado Ollin, representa el movimiento y el temblor. A menudo se asocia con las fuerzas dinámicas de la Tierra, como los terremotos, y simboliza el cambio perpetuo y la evolución. Para los aztecas, este motivo encarna la transformación y el viaje, tanto en la vida física como espiritual. Al portar este dije, se refleja la idea de que todo está en movimiento y en constante transformación en el universo.
El segundo dije, llamado Nahui Ollin, tiene un alcance más complejo. Este símbolo representa los cuatro movimientos del sol entre los solsticios y los equinoccios, marcando los ciclos del tiempo sagrado y la importancia de la armonía cósmica. En la cosmología azteca, Nahui Ollin también está relacionado con el Quinto Sol, la era en la que los aztecas creían vivir. Este Sol estaría destinado a terminar con terremotos, recordando que el equilibrio del mundo es frágil y se renueva constantemente. Este motivo se toma del famoso Códice Borbónico, uno de los codex aztecas más importantes, que proporciona información crucial sobre la cosmología, la religión y el calendario ritual de los aztecas.

Collar que utiliza el glifo del Códice Borbónico
Collar Nahui Ollin con el glifo azteca de los cuatro movimientos del sol.
Motivo del Códice Borbónico que sirvió de modelo para nuestro collar azteca Nahui Ollin
Motivo del Códice Borbónico que sirvió de modelo para nuestro collar azteca Nahui Ollin

 

Collar Ollin Collar Nahui Ollin

 

Otro glifo que retomamos es el del conejo en la luna, tomado del famoso Códice Borgia, un manuscrito mesoamericano del siglo XVI. El origen de este códice sigue siendo hoy en día objeto de debate. Podría ser de origen mixteco o tlaxcalteca. Sin embargo, dado que sus símbolos son cercanos y más fácilmente interpretables a través de referencias mexicas, hemos decidido presentarlo en la sección dedicada a esta cultura.

Este símbolo fascinante está estrechamente ligado a la diosa de la luna, Metztli, quien vela por los ciclos lunares y las fuerzas de la oscuridad. En la cosmogonía azteca, la luna desempeña un papel fundamental como contraparte del sol, y la imagen del conejo grabada en su superficie está asociada a antiguas leyendas que narran cómo este fue proyectado sobre la luna.
Según una de estas leyendas, el dios Quetzalcóatl, viajando en forma humana, encontró a un humilde conejo mientras estaba exhausto y hambriento. Conmovido por su gesto, el conejo le ofreció alimento. Tocando a Quetzalcóatl, proyectó la imagen del conejo en la luna como señal de reconocimiento, haciéndolo inmortal en el cielo nocturno. Esta historia ilustra tanto la importancia de los actos de generosidad en la tradición mesoamericana como el papel del conejo como símbolo lunar recurrente.
Sin embargo, no solo en México se encuentran relatos que asocian al conejo con la luna. Este motivo también está presente en otras culturas, como en Asia Oriental, donde el conejo suele representarse preparando una poción de inmortalidad sobre la luna. Se encuentra esta figura especialmente en las tradiciones chinas y japonesas, mostrando así la universalidad de este símbolo. La presencia del conejo en la luna en distintas civilizaciones revela un vínculo profundo entre el ser humano, el cosmos y los relatos mitológicos que atraviesan el tiempo y el espacio.

Collar El conejo en la luna que retoma un diseño azteca de la diosa Metztli
Collar El conejo en la luna que retoma un diseño azteca de la diosa Metztli.
Glyphe del conejo en la luna del códice azteca Borgia
Glyphe del conejo en la luna del códice azteca Borgia

 

Collar El conejo en la luna

 

También hemos elegido un glifo para el dije "Eclipse". Este motivo proviene del Códice Borbónico, un documento azteca de gran importancia histórica. El glifo, dividido en dos secciones, representa en la parte superior un sol radiante, símbolo de vida, calor y luz. En la parte inferior se muestra la noche, salpicada de estrellas, simbolizando la oscuridad, el descanso y el misterio. Este glifo puede interpretarse como un eclipse, un fenómeno cósmico fascinante y temido en muchas culturas, pero que también evoca el ciclo perpetuo del día y la noche.
La interpretación de este glifo en el contexto azteca refuerza la idea de dualidad inherente a su cosmovisión: luz y oscuridad, vida y muerte, movimiento e inmovilidad. Estas oposiciones complementarias están en el corazón de su cosmología, donde el día y la noche, representados por el sol y la luna, son inseparables. El dije "Eclipse" rinde homenaje a esta interconexión, destacando el equilibrio necesario entre estas fuerzas opuestas que rigen el universo.
En la tradición azteca, un eclipse no era solo un fenómeno astronómico, sino un signo de los dioses, portador de presagios e influencias espirituales. Las eclipses se asociaban a menudo con rituales destinados a apaciguar a las deidades, y este dije también puede simbolizar esa conexión sagrada entre el mundo humano y el cosmos.

Collar Eclipse que retoma el motivo azteca del sol y la noche
Collar Eclipse que retoma el motivo azteca del sol y la noche.
Página del Codex Borbónico que muestra el eclipse
Página del Codex Borbónico que muestra el eclipse.

 

Collar Eclipse

 

También creamos una réplica en forma de dije de un tambor de piedra azteca, que llamamos Xochipilli, en honor al dios de la música, el amor, los juegos, la belleza, la danza, las flores y la poesía, quien está representado en él. Este instrumento ritual, llamado Teponaztli o tambor horizontal, se utilizaba en las ceremonias para acompañar los bailes y cantos dedicados a las deidades.
El Teponaztli ocupaba un lugar central en los rituales religiosos aztecas. Su sonido sagrado, resonando en los templos, servía para fortalecer la comunicación con los dioses, favoreciendo una conexión espiritual profunda. Durante las ceremonias, el ritmo de este tambor acompañaba los movimientos gráciles de las danzas y las melodías de los cantos dedicados a Xochipilli y a otras deidades, creando una armonía entre el hombre y lo divino.
Además de ser el dios de la música y las artes, Xochipilli también está asociado con el éxtasis divino y la alegría trascendental. El dije que diseñamos captura esta dimensión espiritual, evocando el estado de deleite y belleza buscado durante los rituales religiosos. Al portar este dije, no solo se conecta con la historia de los aztecas, sino también con el espíritu de celebración de la vida, del amor y del arte en su forma más pura.

Collar Xochipilli, realizado a partir de un tambor azteca que muestra al dios de la música.
Collar Xochipilli, realizado a partir de un tambor azteca que muestra al dios de la música.
Teponaztli o tambor azteca con el dios de la música Xochipilli.
Teponaztli o tambor azteca con el dios de la música Xochipilli.

 

Collar Xochipilli

 

En la misma línea, diseñamos otro dije con el tema de la Serpiente Emplumada, titulado simplemente "Serpiente Emplumada", esta vez inspirado en la cultura azteca. Este dije representa al dios Quetzalcóatl, figura central del panteón azteca, símbolo de la sabiduría, del viento y de la vida. La representación que elegimos proviene de un tepetlacalli, un cofre ceremonial de piedra de la colección Hackmack. Este tipo de cofre, cuyo tapa está grabada con la imagen de Quetzalcóatl, data del período de 1502 a 1520 d.C., justo antes de la caída del imperio azteca.
Los tepetlacalli se utilizaban a menudo para conservar objetos sagrados, ofrendas rituales o incluso las cenizas de los soberanos fallecidos. La elección de Quetzalcóatl en esta pieza en particular resalta la importancia espiritual y política de este dios para las élites aztecas. Como deidad asociada a la creación del mundo y al vínculo entre los humanos y lo divino, Quetzalcóatl simboliza el ciclo de la vida, la muerte y el renacimiento.

Dije Serpiente Emplumada, el dios Quetzalcóatl de los aztecas.
Dije Serpiente Emplumada, el dios Quetzalcóatl de los aztecas.
Cofre azteca grabado con la Serpiente Emplumada, Quetzalcóatl.
Cofre azteca grabado con la Serpiente Emplumada, Quetzalcóatl.

 

Dije Serpiente Emplumada

 

El dije que hemos bautizado como Mesoamérica es una obra hecha a medida, creada en respuesta a los deseos específicos de nuestro cliente. Aunque este motivo se repite a menudo en joyería inspirada en Mesoamérica, hemos integrado glifos personalizados en la parte trasera para ofrecer un toque único.
El motivo principal de este dije se inspira en la parte central de la Piedra del Sol azteca, a veces llamada calendario azteca. Esta imponente piedra, conservada en el Museo Nacional de Antropología de Ciudad de México, data de 1479 y probablemente servía como Cuauhxicalli, un receptáculo y altar de sacrificio. Para nuestra interpretación, hemos elegido representar únicamente los primeros círculos del calendario.
El primer círculo muestra una cabeza híbrida que mezcla al dios sol Tonatiuh y a la diosa de la tierra Tlaltecuhtli, simbolizando la unión entre el cielo y la tierra. El segundo círculo presenta símbolos que representan a los dioses Ehecatl, Tezcatlipoca, Tláloc y Chalchiuhtlicue, haciendo eco de la leyenda de los Cuatro Soles, una cosmogonía azteca que describe las etapas de la creación del mundo. Finalmente, el último círculo del dije exhibe los 20 glifos de los días del mes, ofreciendo una visión completa del sistema calendárico y del concepto del tiempo en la tradición mesoamericana.

Dije Mesoamérica que retoma el corazón de la Piedra del Sol de los aztecas.
Dije Mesoamérica que retoma el corazón de la Piedra del Sol de los aztecas.
Piedra del Sol azteca, uno de los objetos más conocidos de esta cultura mexicana.
Piedra del Sol azteca, uno de los objetos más conocidos de esta cultura mexicana.

 

Para profundizar en el conocimiento del arte y la historia de la cultura mexicana, le recomendamos los siguientes libros:

Mesoamerican history: Aztec civilization, Toltec civilization, Maya civilization, Zapotec civilization, The Olmecs
Around 30.00 US dollars
The art of Mesoamerica: From Olmec to Aztec (world of art)
Around 15.00 US dollars
An illustrated dictionary of the gods and symbols of Ancient Mexico and the Maya
Around 16.00 US dollars

 

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